domingo, 4 de mayo de 2014

LA GRAMÁTICA DE LA FANTASÍA

Cuentos al revés: Caperucita sin capucha


A Caperucita le gusta el color rojo. Su cepillo de dientes es rojo. Su toalla es roja, su peine es rojo y su capucha también es roja. Pero… ¿dónde está su capucha?

Caperucita se puso a chillar.
Oh, oh, oh…La capucha de Caperucita no está en su sitio. Y cuando Caperucita no tiene su capucha se pone muy nerviosa. ¿Dónde puede estar?
¿Está debajo de la alfombra? ¿Y del baúl? No. ¿Y de la cama? No, de la cama tampoco.
Oh, oh, oh…Caperucita está realmente nerviosa, está tan nerviosa que su madre no la entiende. Cuando pasó un rato se tranquilizó y su madre ya supo lo que la decía:
- (Caperucita) Mamá, mamá, he perdido mi capucha roja.
- (Su madre) Ya lo tengo, tengo una idea, te pondrás mi abrigo escocés que también es rojo.

Caperucita como tenía que ir a casa de su abuela, en el bosque, para llevarla requesón y miel, no pudo esperar hasta encontrar su capucha y se puso el abrigo escocés de cuadros rojos de su madre aunque no le gustaba demasiado.

Caminando por el bosque vio algo rojo a lo lejos…pero, ¿Qué es eso? ¿Será mi capucha? Pensó Caperucita, y se acercó a mirar.
Caperucita muy triste descubrió que sólo era una bolsa de plástico, pero entonces, vio como alguien que llevaba puesta su capucha se iba corriendo hacia una casita del bosque detrás de los árboles. 



Caperucita se apresuró a seguirle hasta la casa y descubrió por la ventana que era el presumido del lobo que tenía puesta la capucha de Caperucita y ahora se estaba cepillando el pelo.
Vaya vaya vaya … pero Caperucita no se iba a quedar quieta sin hacer nada.
Caperucita ya estaba ideando un plan para conseguir de nuevo su capucha roja.

Caperucita, estando ya en casa de su abuela ideó un plan, y cuando salió el sol salieron ambas en busca del lobo. Al llegar a su casa, llamaron a la puerta… toc¡ toc¡ toc¡ Al abrir la puerta, el lobo descubrió que tenían un regalo para él y se puso muy contento, era una capucha roja a su medida con los huecos para las orejas, y así él estaría muy guapo y Caperucita conseguiría su capucha.

Y colorín colorado, este cuento de capuchas rojas se ha terminado.

Jose Javier Perez Cisneros

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